Tenía un enorme lunar rojo en la parte superior de la nariz.
Por suerte, los médicos confirmaron que no había nada de qué preocuparse, que era solo temporal y que el enrojecimiento desaparecería pronto.

Los padres de la adorable niña estaban especialmente asustados por el lunar rojizo y pensaban que podría causar otro problema.
A la dulce niña le diagnosticaron hemangioma y le recetaron unas pastillas, y nada más.
Así que los padres esperaban que el medicamento fuera efectivo.
Sin embargo, pasaron los años y no vieron ningún cambio visible. El lunar rojo seguía creciendo.
Esta vez, sus padres, que eran cariñosos, volvieron a preocuparse por la salud de su hija, ya que simplemente se le había extendido a la cara.

La adorable pequeña incluso recibía comentarios de desconocidos que se reían de su apariencia, llamándola «payasa».
Pronto, la linda niña se volvió hostil y evitaba a la gente e incluso a sus amigos.
Entonces, sus padres, muy preocupados por su futuro, se apresuraron a buscar un especialista para que recibiera el tratamiento adecuado.

Afortunadamente, encontraron un médico bondadoso que realizó la operación con gran éxito y sin problemas.
Al principio, los felices padres ni siquiera reconocieron a Connie, pues estaban acostumbrados a verla con su «gran pelota».
Solo después del tratamiento, la linda niña adquirió más confianza y estableció contacto con sus amigos y la gente que la rodeaba.







