Una madre usa un truco tierno para enseñar a desconocidos a no temerle a la enfermedad de la piel de su hijo. Véalos hoy.

HISTORIAS DE VIDA

Ser madre significa ser tan cariñosa con tus pequeños que empiezas a protegerlos con vehemencia de cualquier cosa que pueda hacerles daño. En la mayoría de los casos, este instinto maternal es crucial para evitar situaciones peligrosas para nuestros hijos.

Sin embargo, hay situaciones en las que el deseo de proteger a los pequeños puede causar más daño que bien.

Esto fue lo que les ocurrió a Ashley Nagy y a su hija Charlie en Arizona. A Charlie le diagnosticaron psoriasis a los 2 meses de edad.

La psoriasis es una enfermedad de la piel que afecta a más de 125 millones de personas en todo el mundo. Desencadenada por el estrés, las intolerancias alimentarias y otras enfermedades, la psoriasis causa erupciones cutáneas y grandes manchas rojas en el cuerpo durante los brotes.

A medida que crecía, Ashley logró reducir la cantidad de brotes gracias a una dieta sin gluten ni lácteos.

Sin embargo, Charlie sigue sufriendo brotes, lo que la convierte en el centro de atención de desconocidos dondequiera que vaya con Ashley.

A menudo, la madre ve a los padres distanciar a sus hijos de Charlie por temor al contagio. Ashley tiene una forma excelente de demostrarles que están equivocados.

“Cuando la llevo en el cochecito y veo que la gente la mira con lástima o intenta apartar a sus hijos, le toco suavemente la cara y la beso en la mejilla”, dice Ashley. Los besos y abrazos de Charlie les dicen a los demás que no hay razón para tener miedo.

“No la escondo con cuellos de tortuga; no intento disimularla; la pongo en pantalones cortos y estoy orgullosa de quién es. Sé que es hermosa”.

A una edad tan temprana, un caso de psoriasis es bastante raro. Por eso Ashley y su esposo Andrew llaman a Charlie su “unicornio”, dándole una connotación positiva a esta enfermedad autoinmune.

Ashley espera que compartir la historia de Charlie ayude a disipar los miedos de otras madres a acercar a sus hijos a Charlie, dándoles la oportunidad de conocer a esta pequeña a quien Ashley considera hermosa por dentro y por fuera.

“Quiero que la gente vea que, aunque tenga psoriasis, no tienen por qué tener miedo de tocarla y amarla”, enfatiza Ashley.

“Espero que vean que no es contagiosa y que muestren más compasión. Es una persona llena de vida, alegre, muy dulce y, a veces, simplemente graciosa”.

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